Lo beneficios de ser útil II

No olvidarse del otro.. ni de uno mismo
A veces existe la intención de ser útil, pero se realiza de manera inadecuada. Por ejemplo, podemos empeñarnos en proporcionar cosas que en realidad los demás no necesitan o ni siquiera han pedido, o aumentar con nuestra ayuda su sensación de incapacidad.
¿Cómo nos sentimos cuando siempre es el otro quien nos ayuda? Al contrario de lo que podría parecer, este tipo de ayuda unilateral no nos hace sentir bien.
Cuanto más importamte y más necesaria consideremos a la otra persona, más pequeños, ineptos y dependientes nos sentiremos nosotros, y nos perseguirá una constante sensación de estar en deuda.
Éste es precisamente el tipo de ayuda necesaria cuando se trata de niños, pues durante unos años son receptores casi pasivos de atención y cuidados. Poero nos sentimos realmente adultos, cuando podemos devolver la utilidad hacia nuestra família o la sociedad. Por ello, por muy incapacitada que se encuentre una persona, es sumamente importante ofrecer apoyo respetando al máximo su autonomía. Si lo hacemos todo por ella le arrebataremos la oportunidad de sentirse útil.
Para realizar algo provechoso, por lo tanto, es fundamental tener en cuenta a la otra persona, pero también es importante no olvidarse de uno mismo. La ayuda realmente efectiva es aquella que se realiza con libertad para elegir y desde una posición de fortaleza, no por considerarse menos que el otro, por obligación o servilismo. Para ello es esencial reconocer cuáles son las propias capacidades lo que se puede ofrecer, y cuidarse para mantenerse en buen estado.
¿Qué quiero aportar?
Si nos desgastamos excesivamente no podremos ser útiles, ni siquiera para nosotros mismos. Es preciso, por tanto, saber escuchar cuáles son nuestras emociones y necesidades, para que tengan un lugar y no sean relegadas. También reconocer cuándo topamos con una limitación, con algo que nosotros, en ese momento no podemos realizar.
La vida nos da mucho, pero además de lo que podemos recibir, aprender o vivir, necesitamos preguntarnos qué queremos ofrecer al mundo. Todas las personas pueden contribuir con algo de valor. Y, de hecho, si miramos en nuestro interior,v eremos que todos abrigamos este deseo noble e intenso de realizar algo útil.
Cada persona nace con la posibilidad de realizarse, de encontrar un sentido y una satisfacción en su vida. Podemos desaprovechar esta oportunidad, o apostar firmemente en esa dirección. De cada uno depende. Las viviencias que nos han tocado vivir, nuestro entornos, nuestras particularidades.. conformarán una realidad personal, única, a partir de la cual poder constuir algo provechoso.
Las experiencias nefastas o dolorosas no escapan a esa norma si se afronan de modo constructivo. No hay que desanimarse ante ellas, pues ponen a prueba nuestro mejores recursos y aportan una motivación en si mismas.
Sin embargo, de nada sirve tener un propósito si no hay compromiso y responsabilidad. Día a día es preciso comprometerse, para que esa aspiración descienda al mundo concreto y se haga realidad. Cumplir con este compromiso aporta inspiración y energía, así como renovada fuerza. Sentirse útil hace que aflore lo mejor de cada persona.
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