Te amo y te odio


Los románticos afirman: Odio y amor son incompatibles. Dicen que si se ama, a lo sumo se tienen rabietas, enfados ligeros, disputas cariñosas. No lo creo. La verdad es que uno es capaz de odiar a quien ama, no sistemáticamente, no por maldad, no ad infinitum, sino por superviviencia. Por ejemplo, como defensa ante el rechazo. Te odio cuando no me amasO el enamorado que sufre dependencia crónica: Como no puedo vivir sin ti, te resiento, siento tanto tu ausencia que no la asimilo ni la justifico; sólo puedo maldecirla y odiar el dolor que me generas.

Ésta es la agresión que surge como respuesta al sufrimiento intenso, al naufragio amoroso, a no ser correspondido. Y es que, ¿cómo no odiar al indiferencia sin reparos, hondamente?
Pero también hau otros odios circunstanciales, milimétricos, fugaces, lacónicos, del mal humor cotidiano, de la intolerancia, de la frustración, del ir y venir: Te odio a ratos, cuando frunces el ceño sinr azón, si me delatas en público o cuando dices que eres feliz conmigo de mala gana.. Pero la inquina se pasa como un suspiro, quisiera entrar en combate pero no me alcanza el enojo porque te quiero demasiado… Y entonces te odio por quererte tanto..
Y, con todo, el experto en amor se horroriza porque la teoría no coincide con la práctica: ¡Odiar a quien se ama es imposible, el amor no tolera ese sentido de destrucción, lo anula por definición.!. Lo dudo. El amor de pareja ayud a prevenir la enfermedad del maltrato, la violencia, pero no garantiza la paz. El amor mengua la cólera, le quita cierto poder, la arrincona, pero no basta para conseguir una conveniencia enteramente pacífica.
Ésa es la desesperación del que vive entre el odio y el amor, pero desearía vivir en paz ¿Cómo vencer lo que siento, si no soy capaz de aceptarte como eres, con la serenidad que otorga el genuino perdón?
Pero podríamos ver la cuestión de otra manera más amable: Te amo tanto y es tan fuerte lo que siento por ti que, si bien en ocasiones siento el impulso de odiarte, no sólo me detengo sino que me alegro de que existas y vivas junto a mí, a pesar de que seas tan insoportable como yo.

Walter Riso
Psicólogo y catedrático
Autor de libros como: Amar o depender, En los límites del amor..

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